miércoles, 11 de diciembre de 2013

Si la eduación es costosa, prueba con la ignorancia

Giannina Castro Jorge, MBA
La educación financiera es la reducción del gasto compulsivo y el conocimiento de los distintos productos financieros de ahorro son el aliado ideal de cualquier persona que tenga una educación financiera mínima.

La Educación Financiera, debería ser una asignatura en todas las aulas. Algo tan básico como saber controlar nuestro presupuesto o tener clara la regla de “gasta menos de lo que ingresas”, son cosas que todos deberíamos saber igual que la tabla de multiplicar. Pero no es así, la mayoría solo tiene nociones mínimas de educación financiera.
Por qué necesitamos una educación financiera
Con frecuencia oímos decir que llegó el momento de tomar el control de nuestro futuro financiero. Pero si nos ponemos a pensar detenidamente sobre la recomendación, nos daremos cuenta de que nunca en nuestra vida se nos dieron enseñanzas o algún tipo de adiestramiento en el manejo de las finanzas. Los conocimientos que con el tiempo llegamos a aprender, los adquirimos usualmente cuando nos encontramos en aprietos o dificultades económicas, o se reducen a aquello que absorbemos durante el día a día, cuando manejamos nuestro propio dinero. 

CUANTO VALE LA EDUCACIÓN FINANCIERA?

SI LA EDUCACIÓN ES CARA, PRUEBA CON LA IGNORANCIA.

El precio de esta clase de aprendizaje puede ser demasiado caro, ya que casi con seguridad nuestra experiencia estará cargada de nociones equivocadas. Con los tiempos actuales como están, ése es un lujo que no podemos permitirnos. Adquirir una educación financiera básica es una necesidad. 

Ahora bien, no se trata de fraguar esquemas de cómo hacerse rico de forma instantánea; se trata de adquiri conocimientos que harán nuestra vida, y por consiguiente la de nuestros hijos, más confortable y menos estresante. Hablamos por ejemplo de estipular un presupuesto familiar que establezca gastos esenciales; o de establecer normas familiares para adherirse al presupuesto, y de ir aún más allá y ver la opción de ahorrar una vez los gastos vitales hayan sido solventados. De ser posible, buscar iniciativas de inversión para el futuro de nuestros hijos, para su educación superior, o para nuestra jubilación. 

Mucha gente tiene fija la idea de que sólo resolverá sus problemas financieros consiguiendo más dinero. Es posible. Pero si trabajas y trabajas para adquirir más dinero sin ejercer la disciplina financiera necesaria para saber cómo manejarlo, cualquier esfuerzo que hagas resultará inútil. 

Para expresarlo de forma más directa, debemos alejarnos de aquello que se dice popularmente: "Huevo quebrado, huevo comido". Muchas personas y familias viven con frecuencia esta situación debido a la falta de un presupuesto familiar o personal que les mantenga sobre una ruta financiera establecida de antemano. Si todo el dinero que ganas lo gastas íntegro al final de mes, es obvio que ganar más dinero no asegurará tu futuro y el de tus hijos. 


No hay comentarios:

Publicar un comentario